viernes, 25 de abril de 2014

-El resurgir del Fenix.-

Desilusión tras desilusión he aprendido a fingir que no duele cuando el golpe llega y te da de frente. Pero esta vez...esta vez es distinto, aunque intento que no duela, aunque intento que no se note que me importa, no logró esconder todo el daño, todo el dolor que me causa esta situación.
A veces pienso que soy estúpida, confío, confío y confío en todo el mundo, pienso que todos actuarían como lo haría yo, pero no, nunca lo hacen y es que estos casos cuando sinceramente me gustaría estar sola, en una isla, yo sola con mis rayadas, resguardada de todo aquello que me mata  y me perturva, ajena a todo dolor existente. Ajena a todo sentimiento, porque en el fondo las personas nos movemos por los sentimientos, alegría, amor, odio, dolor, tristeza... Somos barcos a la deriva movidos por olas de sentimientos y con esas olas a veces llega los tsunamis, los cuales nos hunden impidiendo que salgamos a la superficie a respirar.
Solo nosotros mismos somos quienes nos podemos salvar, debemos luchar y nadar hasta conseguir aferrarnos a una roca, donde encontremos una pizca de esperanza, la necesaria para conseguir resurgir de nuestras cenizas y volver a ser aquel Fenix que fuimos antes de la tormenta y antes de que llegaran las olas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario