miércoles, 16 de julio de 2014

Noche de bohemia y de ilusión.

Era una cálida tarde de verano, ella se disponía recorrer el centro de la bella ciudad con el único aliento de poder despejar su mente de tantos dilemas, lo único que buscaba era encontrar su verdadero yo y poder al fin vivir la vida que tanto ansiaba.
La tarde transcurrió según lo planeado, amigos, calor, brisa veraniega, el mar de fondo y unas vistas únicas desde aquel inmenso mirador. Según iba cayendo la noche ella y sus amigos fueron regresando por aquellas increibles calles tan transitadas, volvían como incontables veces habían hecho anteriormente, riendo a cada segundo y disfrutando de la gran compañía, de pronto y sin más ella no pudo evitar deleitarse del bello sonido que desprendían unos viejos violines, embriagada por la melodía, como si de una droga se tratara, Ana literalmente arrastró a sus amigos hasta el foco de la música, quedando asi perpleja por tan bello espectáculo.
En la esquina de una gran calle se encontraban dos artistas callejeros, dos artistas bohemios como nuestra querida protagonista llamaría, dos hombres, dos violines, dos almas entregadas a la música, hicieron estallar dentro de ella algo fuera de lo normal, esa chica rubia y llena de inocencia, había quedado imnotizada no solo por la música, sino por él, ese chico rubio con el pelo sobre los ojos capaz de combinar chaqué y converses en una misma persona, él, capaz de fundir sus dedos junto las cuerdas del viejo violin y hacer suspirar lo más profundo de su alma.
No sabía su nombre, no sabía su historia, pero ella ya sentía como se hacían uno en su mente.
Era la primera vez que se encontraba con ese chico, la primera vez que sentía eso por alguien a quien no conocía, pero tan solo una mirada bastó para que algo dentro de ella se accionara y supiera que era con él con quien quería pasar el resto de su vida.
Un amor de verano, un amor de estación, o un simple amor de esos que esperas volver a ver otra vez en tu vida, quien sabe que puede llegar a ser eso, pero pase lo que pase esa mirada profunda y esa voz potente siempre perdurará en el interior de la chica.
Él siempre quedará barado en el mar que nace de su pecho y quedará liberado en cada suspiro que ella derrame por su bohemio amor, el chico de las converses...

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